Por: Dr. Eleazar Ontiveros Paolini
POEMARIO DEDICADO AL RÍO TORBES: JORDÁN DONDE BAÑÉ MI INFANCIA Y JUVENTUD
PRIMERA ENTREGA
I Sigue igual la orilla aquella, alfombra de verdores, en que al escampo de las pomarrosas tu cuerpo y tus ansias mías se hicieron, y lo mío se hizo tuyo, repitiendo la lección aprendida de los siglos. II El semen generoso de las entrañas montañosas, alivia con apremio la sed terrenal: la de hoy, La de mañana, La de siempre. III Lecho donde bañé los sueños de volar hasta el encuentro con la quietud de los remansos. Visión de la vida definida en la plenitud de la imaginación. IV Perdura la piedra envuelta de musgo entrelazado, donde solía aposentar los sentimientos, y sentir tu venir hasta mi frente y el irte hasta más allá de las espaldas. V Sin medida, al amparo de los dioses, das vida sin pedir nada, solo ser parte de la armonía que dibujó la omnipotencia. Disfrutas sentir que tus afluentes, coronados de espuma, lleguen con premura al sentir de tus entrañas. VI Amas las raíces que alimentan de savia de los árboles que protegen tu nacer constante. Coito cohonestado por la luz; esencia de tantos Arrebatos. VII Flotas sobre el reflejo de las estrellas, bebiendo luz con apremio de iniciado. La atraes para que se haga cuerpo de mi cuerpo, presto a la inundación de las entregas. VIII La tierra, lavada por el eyacular del cielo, satura de confusión tu seno de vaivenes. Entonces lloras en los brazos del recuerdo, hasta el próximo verano. IX Mi boca se sume en tu corriente, aplacando la sed; mi hambre se sacia en los manantiales de tus emergencias. Satisfacción aprendida en el transitar de los caminos singulares. X Me duermo con tu arrullo que es silencio aprendido de las piedras. Hay un mundo en la esencia del arrobo, sembrado de sueños; palpitar del corazón a dúo con el alma.
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